cielo cristalino* creadores que ya no están entre nosostros (suele ser así) y que han trabajado con cualquier tipo de soporte y cruzando tantos discursos como han surgido al paso de sus investigaciones, experiencias y experimentos... mes a mes tres nuevas entregas que acabarán en nuestro gran repositorio de e-limbo* (el limbo en el lugar del limbo)

 

david askevold
two hanks. 2003

toda una invocación de lo fantasmático a través de la pura esencia. sonidos que recojen la huella de los conductos, plataformas que potencian la presencia de lo casi extinguido... una ceremonia de los sentidos alterados y de la expectación.

david askevold abre las puertas a un espacio donde el tiempo muestra su aleación con la duración (un tiempo otro) y donde los extremos se cruzan.

el escaso pero intenso trabajo de este artista es siempre inquietante y pleno de sombras escasamente iluminadas. una extraña estática nos penetra.

tony ousler sobre david askevold

james lee byars.
byars is elephant. 1997
una vida errante y una vida sublimada. no ser abarcado por la totalidad sino contenido en lo mínimo (san ignacio dixit).
este elefante es la última obra realizada por james lee byars. obra que se convierte en elevación a lo sublime del corazón mismo de la duda... la memoria como un lugar sólo alcanzable con el esfuerzo de todo el ser. una estancia, universo visible, arropa y protege... pero también expone, una bola de gruesa cuerda sobrepuesta en el altar de la vida y de lo humano divino.
roberta smith sobre james lee byars
 
marcel broodthaers.
atlas. 1975
la supuesta obejtividad de un mapa, la indeterminación del atlas de marcel broothaers. paises fuera de su relación de vecindad. todo en el bolsillo como un abecedario de la a a la z. islas que estallan sobre la diminuta superficie como manchas, bellas y sugerentes de tinta: para uso de artistas y militares; de todos aquellos que necesitan de una estrategia para unir las cosas... para dar sentido a una existencia que en su determinación permanece a la deriva. no se vean símbolos donde no los hay.
lucy bradnock sobre marcel broothaers